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lunes, 11 de abril de 2016

Las Tuerces
28/03/2015

El Monumento Natural de Las Tuerces es uno de los más bellos y singulares parajes de la cordillera Cantábrica y forma parte del denominado Espacio Natural de Covalagua y  las Tuerces al sureste de la Montaña Palentina.

El conjunto de galerías y formaciones se sitúan en lo alto de la Lora de las Tuerces donde podemos caminar perdiéndonos en sus callejones y disfrutar de solitarios y evocadores rincones.

Las Loras forman un conjunto de extraordinaria riqueza geológica y patrimonial ubicado entre las provincias de Palencia, Burgos y Cantabria y candidata a formar parte de la Red Mundial de Geoparques de la UNESCO



Hay varias rutas señalizadas y clasificadas por colores. De gran interés es la que partiendo de Mave recorre el Cañón de la Horadada hasta el pueblo de Villaescusa de las Torres donde podemos enlazar con la que realizamos por las Tuerces aunque en este caso la ruta se alargara bastante. Nosotros elegimos centrarnos en las Tuerces para poder recorrerlas relajadamente y sobre todo que disfruten los niños que no pararán de correr entre los pasadizos, esconderse en sus agujeros y trepar por las rocas.

Dejaremos para otro día el Cañón de la Horadada, pero si no tenemos opción no debemos dejar de conocer las altas paredes calizas bajo las que discurre el río Pisuerga y también muy recomendable recorrer el valle de Recuevas cerca de Gama de gran belleza y conocida escuela de escalada.


Monumento Natural de Las Tuerces

Distancia total: 5,5 km.
Desnivel: 180 m.
Dificultad: Fácil.
Tipo de ruta: Circular / Senda y campo a través.
Observaciones: Pasear por los senderos no entraña ningún peligro pero si nos acercamos al cortado de la Lora es expuesto, igualmente debemos tener precaución si subimos alguna de peñas más fáciles.



Comenzamos la ruta en el pueblo de Villaescusa de las Torres al que accedemos desde Valoria de Aguilar. Disponemos de dos aparcamientos, el primero a la entrada del pueblo nada más cruzar el puente sobre el río Pisuerga a nuestra derecha.

Para llegar al segundo aparcamiento atravesamos con precaución las vías del ferrocarril por un paso a nivel sin barreras y con mala visibilidad, también hay que tener en cuenta que las calles son estrechas pero no deberíamos tener problemas (señal limitación de anchura 2.8 m). Pasada la iglesia al final del pueblo seguimos por una pista bajo las paredes de roca hasta la zona de aparcamiento.




Se inicia la ruta siguiendo las indicaciones de subida junto a un cartel didáctico del proceso kárstico y como se formó el entorno de las Tuerces, pasamos junto a la fuente de San Pedro que mana directamente de la roca.
La subida es corta y tras unos primeros metros de buena pendiente nos dirigimos a una gran pared de roca que se alza a nuestra derecha.  



Seguimos el claro sendero que sin pérdida nos lleva a una pradera bajo las primeras formaciones rocosas. La vista se nos va a hacia la llamativa formación de nuestra derecha conocida como la Tuta



pero en vez de dirigirnos directamente nos adentramos en el pasadizo de la izquierda que se abre frente a nosotros.



Para salir al primero de los conocidos miradores desde el que podemos observar Aguilar de Campoo.



Y la espléndida vista del Cañón de la Horadada bajo nosotros y de fondo las altas montañas palentinas… se nos iría el día contemplando el paisaje.



Pero hay que seguir la diversión y volver a adentrarnos en el laberinto.



Y salimos al principio para dirigirnos a la Tuta.



Miremos a un lado u otro las vistas son magníficas.




Que queda alguna galería por recorrer, pues regresamos por ella.



Lo mejor es dejarse perder por la zona de pasadizos todo el tiempo que queramos y que los niños exploren sus recovecos, una vez satisfechos seguiremos el sendero que recorre el borde del páramo calizo.

La siguiente parada obligada es el balcón de las Tuerces, formación colgada en el vacío reconocible desde muchos kilómetros a la redonda y hacia la que siempre se nos escapa una mirada.



Avanzamos por el cortado.



Atravesaremos por debajo del farallón rocoso al borde del cortado, se pasa sin peligro y tras él un pequeño y fácil destrepe.



Una vista atrás para contemplar el impresionante camino por dónde venimos.



Frente a nosotros al otro lado de La Horadada el Monte Cildá, en su cima se encuentra el yacimiento arqueológico del que fue asentamiento cántabro.



Continuamos avanzando hasta una solitaria torre rocosa al borde del páramo, cerca de la cual se abre una pequeña apertura en el suelo por la que vemos una cavidad de escaso recorrido.




Abandonamos la línea de la lora y retrocedemos brevemente sobre nuestros pasos para dirigimos al interior en busca de una de las formaciones más llamativas bajo la que pasaremos. Empiezan las interpretaciones.. ¿oveja, tortuga? No, un dromedario.



En este punto de la excursión deberemos orientarnos un poco y pasar un pequeño tramo con algo de vegetación.

Tras cada giro encontramos un bello rincón y solitarios parajes.



Y formas para jugar con la imaginación ¿una cabeza de un gigante? pues vamos a tocarle las narices.


Avanzamos hacia el este por los prados sin dificultad hacia Peña Mesa, donde seguro pasaremos un buen rato. Subir arriba puede resultar peligroso, por lo que desaconsejo la subida si no estamos seguros.



Para regresar dejamos la Mesa a nuestra izquierda y sin volver hacia la zona de laberinto seguimos el sendero dirección noreste. El sendero por el que hemos subido le dejaremos a nuestra izquierda, merece la pena buscar la bajada que se encuentra un poco más hacia el este aunque no se encuentra señalizada.



Llegamos a una galería que no podemos atravesar y deberemos rodearla por su derecha hasta llegar a su otro extremo.



En la bajada pasaremos junto a lugares con mucho encanto.




Los paredones calizos de la garganta que  hemos rodeado son impresionantes.



Gigantes pétreos, no deja de maravillarnos el lugar.



Llegados a la parte inferior de la garganta y continuamos recto por un amplio callejón herboso que nos sacara a “cielo abierto”.



Seguimos el difuso sendero que a la derecha va descendiendo por la ladera y tras las última rampa de mayor pendiente de nuevo a nuestra izquierda para regresar al aparcamiento. 



Terminamos la ruta pero siempre con la idea de volver, porque las Tuerces dan para mucho más, sobre todo para descubrir y disfrutar.

Para saber más


“Furgoneteando”

Área Autocaravanas:

Camping:

Alojamiento rural:

viernes, 28 de diciembre de 2012

Páramo de La Lora de Valdavia – Espacio Natural de Covalagua
02/06/12

Que mejor manera de empezar que en nuestra querida Montaña Palentina, concretamente en el Páramo de la Lora.
Vamos a realizar tres cortas pero muy bonitas excursiones, ideales para ir con  niños ya que son variadas y entretenidas.

Son Covalagua, el Menhir del Canto Hito y el Pozo de los Lobos, entre las tres rutas unos 6.4 km.


Covalagua

Distancia total: 1.6 km.
Dificultad: Sin ninguna para niños.
Observaciones: Fuente en el camino.


La ruta empieza en el parking de Covalagua, llegamos a él pasado Revilla de Pomar, a poco más de 1.5 km y en la segunda curva de la carretera encontramos el parking a la izquierda.

Coordenadas 42,76721, -4,13674.

Desde el propio mirador del parking podemos disfrutar de las bonitas vistas de Revilla de Pomar y el Monte Bernorio de fondo.

Tras estar toda la noche lloviendo por la mañana escampa dejando este maravilloso paisaje.


El camino es sencillo y discurre bajo majestuosos robles y hayas. En primavera el entorno es una delicia de colores.


No tiene perdida ya que hay un único camino que finaliza en zona de la surgencia y cascada de Covalagua origen del nacimiento del río Ivia.
Si queremos apreciar la cascada en toda su plenitud es recomendable visitarla en periodo de deshielo o después de generosas lluvias, pero el lugar merece la pena visitarse en cualquier época del año ya que es un paraíso de verdor y agua.



Al final del recorrido nos encontramos unas terrazas calcáreas formadas por el río donde han
habilitado una pasarela y la subida a un pequeño mirador de madera.





Menhir del Canto Hito

Distancia total: 2,3 km.
Dificultad: Sin dificultad para niños.
Observaciones: El menhir está mal situado en el mapa IGN.



Como punto de partida elegimos el parking de la Cueva de los Franceses, al que se llega por la misma carretera de Revilla de Pomar a Covalagua un par de kilómetros más adelante.
Coordenadas: 42,77242, -4,11629


Afrontamos nuestro objetivo  bajo un cielo amenazante que a punto estuvo de hacernos desistir.


Para llegar al menhir basta con seguir unos grandes y característicos hitos mientras recorremos la dura e inhóspita Lora sembrada de dolinas. En primavera la pradera luce una exuberante flora.




Para los niños es muy entretenido ya que pueden ellos fácilmente descubrir el camino buscando un hito tras otro, encontrando a su vez mil tesoros en el suelo ya sea en forma de roca, de reptiles o insectos  hasta dar con el solitario monolito.

El megalito supera los 3 metros de altura y está rodeado por un circulo de piedras, junto con el entorno  lo convierte en un lugar lleno de misterio y un tanto mágico.

Es fácil imaginar la soledad y el frío en invierno en este páramo


Aunque no estaba dentro de los planes, los niños que son muy perseverantes consiguen que entremos en la visita guiada a la Cueva de losFranceses. No es tan divertido como la exploración por cuenta propia pero la cueva está muy bien y es una actividad que siempre les gusta a los niños.

Mirador de Valcabado y Pozo de los Lobos

Distancia total: 2,5 km
Dificultad: No presenta ninguna para realizarla con los niños.
Observaciones: Mucha precaución si nos acercamos al cortado.




El punto de partida será el parking del mirador a 1.5 km del de la Cueva de los Franceses. Coordenadas 42,78155, -4,10259

El mirador de Valcabado es un lugar imprescindible, nos permite observar el Cantabro valle de Valdederrible casi como si estuviésemos sobrevolando por encima de él. Es también el punto más alto de la Lora con 1224 metros.
La plataforma se asoma al vacío y los pasos son desconfiados


Las vistas del amplio valle recortado por paredes calizas y tapizado de verde lo convierten en un sitio impresionante que nos deja descubrir en su fondo los pueblos cántabros y el palentino de Lastrilla



Para ir al Pozo de los Lobos salimos desde el mismo parking o del mirador y avanzamos paralelos el cantil rocoso.  Seguimos los altos hitos que marcan el camino hasta una vaguada donde giramos a la izquierda y que permite descender a través del farallón rocoso. Bajando un poco más ya podemos observar la original construcción


El Pozo servía de mecanismo de caza de lobos, estos escapaban de los pastores que bajaban por la ladera haciendo ruido, los lobos quedaban encerrados en un gran embudo que cada vez más estrecho terminaba en el pozo, sus paredes impedían la huida hacia los lados y solo podían caer en el fondo.


Ya solo  con saber el nombre, los niños  van encantados a descubrir el pozo y una vez allí el lugar se convierte en un sitio perfecto para sus juegos.

El regreso lo hacemos por el mismo sitio, pudiendo seguir un camino que pocos metros más adentro del páramo llega hasta el parking.


“Furgoneteando”

Elegimos el parking de Covalagua, muy tranquilo.
Para llegar a él después de Revilla de Pomar, a poco más de 1.5 km y en la segunda curva de la carretera encontramos el parking a la izquierda.
Coordenadas 42,76721, -4,13674.



Camping:
http://www.campingmonteroyal.com - Aguilar de Campoo
http://campingvalderredible.com/ - Valderredible


Hotel Rural: